Powered By Blogger

lunes, 30 de septiembre de 2013

El tiempo pasa, aún en este rincón completamente desconocido de la red...

Casi seis años después de esa última entrada, en este rincón completamente desconocido de la red, regreso atraído por la curiosidad. Una vez olvidado, este rinconcito me regresó a la memoria en una conversación con una compañera. La curiosidad se apoderó de mi y me llevó a rebuscar en viejas cuentas de correo electrónico la forma de llegar hasta aquí. ¡Qué gran sorpresa saber que aún está aquí! Mucho ha cambiado desde entonces, como era de esperar. No se qué decir... no se por dónde comenzar.  Me encuentro en otra ciudad, miles de millas al norte de mi isla buscando una nueva oportunidad, cumpliendo un sueño. He visto a grandes amigos cumplir los suyos, he visto varias historias de amor. Será que por fin vamos navegando con el viento a nuestro favor?

Casi cinco años después de esa última entrada, en este rincón completamente desconocido de la red, aún no recuerdo que existe. Que casualidad que fue un jueves 27 también, pero esta vez de marzo. El día antes me despedí, mirándola a los ojos y sintiendo su mirada en los míos. Me apretaba la mano cuando le decía que la amaba y le daba las gracias por llenar mi vida de alegría. Le acaricié el cabello sin saber que sería la última vez. Esa noche me despedí de un ser hermoso que me vio nacer y me acompañó por tanto tiempo con la esperanza de volverla a ver. Me cuidó a mi y al final yo también cuidé de ella. Fueron 6 años de dolor y dificultades, abuela Pancha ya descansa.

Casi cuatro años después de esa última entrada, en este rincón completamente desconocido de la red, que nadie busca. Las cosas parecen ir mejor aunque todavía no estamos completamente de pies. Se abre una puerta que me llevará a conocer un nuevo mundo; el viejo. De esas pocas veces que el universo confabula en favor nuestro, esta es una. Ya no somos 3, sino 10 que vamos a visitar Europa como parte de un grupo de 100 puertorriqueños. Mis hermanos, no de sangre pero de vida, serán mi compañía entre mujeres, vistas y bebidas. Noches que terminaban el próximo día y madrugadas que aún no terminan. Cambios de hora, cambios de ropa, cambios de moneda, tarjetas y visas. Todo cambia a mi al rededor, pero en casa encuentro lo mismo que dejé, depende dónde, mire puede que sea mejor o peor. Llego a un nuevo pueblo a continuar mi educación, 77 kilómetros al oeste de San Juan, quizás un poco más.

Casi tres años después de esa última entrada, en este rincón completamente desconocido de la red, que anda en boca de nadie. Nada me sale bien. Recuerdo que los números no son lo mío y que la carrera que había prometido no correr era la que me correspondía. Comienzo a tantear con la idea de un gran cambio a cuestas de llevarle la contraria... me siento como el peor hijo por sólo pensarlo. Explota la huelga.  Entre tantas cosas en las que puedo ocupar mi mente comienzo a pensar en el bienestar general de la gente. Hay que estar bien jodío para ver a otros peor que uno cuando uno tiene el agua al cuello. Trato de evitarlo pero me envuelvo en la búsqueda de un mejor futuro para mi país. Lucho por la universidad. Me veo entre los caballos, el gas pimienta y la unidad motorizada de la policía. Mi cara en las noticias, mi voz en las redes sociales. Soy nadie.

Casi dos años después de esa última entrada, en este rincón completamente desconocido de la red, que está como muerto. Mi mundo se desmorona. Mi indiferencia iba atada al miedo profundo que sentía. No sabría como vivir si no estaba en mi vida. "Todo saldrá bien" me repetía frente al espejo. "Las cosas siempre me salen bien, al final no habrá final. Eso no me va a pasar a mi". No conocía a ningún huérfano. El papel de invencible se acabó, conocí a un huérfano en el espejo en el que solía mentirme. Jueves 27 de agosto. Mi mejor amigo, mi compañero de interminables conversaciones, mi modelo, mi roca... se hizo polvo y con él mi vida. Mi papá, mi homónimo... tan fuerte, grande y terco... mi papá. El cuentista, el conocedor, el noble que nadie conoció. Estoy confundido, sigo caminando como adormecido. Frecuentemente duele, cada momento es como una daga, es horrible pero agradezco por sentir. Jamás seré el mismo. 

Casi un año después de esa última entrada, en este rincón completamente desconocido de la red que ni me importa. Me veo, me siento y me va mejor que nunca. Tengo dinero en los bolsillos. Mis amigos están bien. No nos falta nada. Tengo mucho más de lo que necesito. Pienso que es normal. Todo me sale bien. No hay problemas más grandes que el tráfico y llegar a tiempo. Mi familia unida, mi hermana regresa para las navidades. Papi tose, debe ser el clima, ya dejó el cigarrillo hace un tiempo. Abuela se queja de la comida, camina con dificultad, pero que mucho se ríe. No puedo imaginarme otra vida que no sea esta. En algunos años me casaré y tendré hijos. Mis padres serán abuelos. Mami, tan dulce esa fajona, está loca por ser abuela. Todo parece perfecto, la vida es buena. Soy feliz.